La muerte aburre.
Algunos días levanto mi cabeza y la veo cerca, otras veces muy lejos.
En ocasiones quiero que llegue como la luz de un trueno y me salve de lo que aparentemente es mas llevadero que mi misma destrucción.
Después quito la venda de mis ojos y observo la verdadera magnitud de las realidades y me arrepiento.
¿Para qué hablar de la muerte si no la conozco?
Nunca he concretado con ella.
-Entonces hableme de la vida.
...
...
...
Definitivamente
Tampoco la conozco.

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